Adopciones: quienes son los niños ‘invisibles’ del sistema

Un gran número de personas anotadas en el Registro Central de Aspirantes a Guardas con Fines de Adopción (RUAGA), buscan adoptar niños o niñas de la primera infancia. De 5.465 aspirantes el 90% manifestó la voluntad de adoptar niños/as de 1 año de edad, mientras que solo un 1% expresaron intención de adoptar niños/as de 12 años. Pero la realidad en los hogares de niños es otra: la mayoría de ellos tienen entre 6 y 17 años.

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Para tratar de entender estas cifras hay que preguntarse: ¿existe el derecho a ser padres? Muchas veces se confunde el deseo con el derecho.  Y allí es cuando se desvirtúa la idea y el concepto de la adopción, la cual tiene como fin encontrarle la familia adecuada a los menores que lo necesiten, y no encontrarles hijos ideales a las familias. En términos legales, la adopción es la creación de una filiación artificial a través de un acto jurídico, en el cual es posible hacer de un hijo no biológico, un hijo propio. Se trata de una medida excepcional que toma el Estado para establecer una relación paterno filial entre padres adoptantes e hijos adoptivos que no la tienen biológicamente. Suele culparse a la burocracia por el hecho de que pueden pasar años sin que se llame a los postulantes para conocer a un niño/a. Pero la ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, y la ley bonaerense 14.528 establecen como principio general el interés superior del niño. Por este motivo, estar inscrito no garantiza la convocatoria, por el simple hecho de que son los niños, niñas y adolescentes los que cuentan con el derecho de poder ser educados, cuidados y amados a través de una familia. El querer tener un hijo por parte de postulantes es solo un deseo, no un derecho.

Por otra parte, los niños que se encuentran en el sistema de adopción han sido violentados en sus derechos básicos desde temprana edad. Pocos se encuentran sin algún tipo de enfermedad o patología a resolver. De los 5.465 aspirantes anotados en el Registro, el 85% se niega a adoptar niños/as y adolescentes con algún tipo de discapacidad o enfermedad, en cambio un 15% si aceptaría. Sin embargo, un informe del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires reveló que de las 144 convocatorias públicas realizadas hasta agosto de 2018, 96 niños/as presentaban diversos cuadros de distinta complejidad.

“Generalmente tienen algún tipo de patología. Por ahí necesitan ir al psicólogo, al médico, a la psicopedagoga o al fonoaudiólogo porque son chicos a los que les faltó estímulo. A mi me paso”, cuenta Cynthia.
Cynthia Jellich siempre había soñado con ser mamá adoptiva. Incluso antes de conocer a Pablo, su pareja. “Es algo que siento adentro y sino es con vos, va a ser sola”, recuerda que le dijo al comienzo de la relación. Finalmente, en 2013 se inscribieron en el Juzgado de Familia de Necochea. Al año siguiente recibieron la llamada: dos hermanitos de 8 y 9 años esperaban una familia. Cynthia maneja un grupo de padres por vínculo adoptivo en Facebook bajo el nombre “Adoptar Necochea – Ushuaia”, donde comparten experiencias. Respecto a los prejuicios que tiene la gente sobre adoptar niños/as de la segunda infancia, dice: “está la idea de que si se adopta un nene chiquito va a ser más fácil ‘moldearlo’ a su gusto”.

“La gente piensa que puede elegir, que es una juguetería donde pueden escoger la edad y que color de pelo y ojos tiene. Y estamos hablando de personas, no de cosas”, sostiene Cynthia.

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Niños soñados vs niños reales

Natalia Florido es referente de la Red Argentina por la Adopción y autora del libro “Alumbrando en la oscuridad”. Una de las metas de esta organización sin fines de lucro es promover la adopción de niños/as mayores a cinco años. Acerca de a qué atribuye la negativa de ciertos postulantes sobre adoptar chicos/as y adolescentes de determinada edad, Natalia responde: ”La negativa creo que difiere de la mirada que tienen de lo que es ahijar un niño, y desde la Red partimos desde una mirada más amplia sobre la adopción, un punto de vista que vaya más allá de pensar necesariamente en un bebé a la hora de adoptar. Ser más contemplativos y flexibles con otras posibilidades abre la puerta a la formación de más y nuevas familias”.

Lila Fernández es coordinadora de GAFA(Grupo de Acompañamiento a Familias Adoptivas), donde realiza talleres gratuitos y abiertos a la comunidad de Mar del Plata junto a un grupo de psicólogos y abogados. Allí, reciben a padres preadoptantes enviados (o no) por la Justicia con el fin de prepararlos. Lila dice que por lo general las personas llegan al taller con información errada. “A veces la adopción de chicos más grandes se dificulta porque la gente desconoce”, explica. “Desde el taller trabajamos sobre mitos que se tienen de que porque son bebés o chiquitos no van a sufrir tanto o van a ser más apegados a los padres adoptivos. Aunque desde un principio ya les dejamos claro que ninguno va a recibir un bebé recién nacido.”

Por otra parte, existen situaciones para las cuales muchos pre adoptantes no se encuentran preparados. Previo al otorgamiento de la guarda con fines adoptivos, se encuentra la instancia de “vinculación”, la cual se trata de una etapa en donde los posibles adoptantes realizan visitas a los niños/as o adolescentes con el fin de generar un vínculo. Cynthia inició el proceso de vinculación junto a su marido un día viernes. “Nos quedamos conociéndolos todo el fin de semana, pero el lunes siguiente yo tenía que viajar por trabajo. Y los nenes no entendían y se enojaban. Yo los llamaba por teléfono y no querían hablar conmigo, porque pensaban que los habían abandonado de nuevo”. Situaciones así pueden hacer que falle la vinculación y por ende poner en riesgo la adopción. En base a su experiencia, Cynthia cree necesario que se implementen licencias para el momento de la vinculación. “Si te llaman del juzgado de otra ciudad no podes viajar a ver a los chicos para hacer la vinculación, que puede durar 10 días o 6 meses y tenes que viajar varias veces al mes”, explica.

El acompañamiento y asesoramiento de las familias pre adoptantes es una de las cuestiones a resolver por parte del Estado. Como coordinadora de talleres donde se plantean estas cuestiones, Lila Fernández asegura que la Justicia le sugiere tardíamente a las familias realizar el taller de pre-adopción. “Lo ideal sería que al momento en que se inscriben les sugieran hacerlo. Creo que la ley debería incluir la preparación pre-adoptiva”, opina. Por su parte Natalia Florido cree que “se deben crear más espacios donde poder adquirir nuevos recursos y aprendizajes, resolver dudas y rebajar el miedo y la angustia, y donde promover el cuidado y el bienestar de la familia, así como, el autoconocimiento y el trabajo personal.

¿Quién es el niño adoptado?

Las autoras Michelle Bernier y Johanne Lemieux plantean 12 características del niño/a adoptado/a. Entre ellas las siguientes:

  • ¿El niño Teflón o Velcro?, cuando los niños/as llegan a casa se convierten en bebés koalas o ignoran y ”utilizan” a los nuevos padres;
  • Miedo exagerado al rechazo y el abandono, los niños/as cuentan con una sensibilidad extrema frente a situaciones donde advierten el rechazo o el abandono;
  • Los sueños difíciles, pesadillas, temor a la oscuridad, etc; y
  • La reproducción de modelos de supervivencia, los niños/as adquieren comportamientos inusuales como forma de sobrevivir debido a experiencias pasadas.

Aprender a afrontar estos problemas (desconocidos para muchos), es esencial para el desarrollo sano de una familia y así evitar adopciones frustradas. “Nosotros como adultos teníamos nuestra historia y ellos también, tuvimos que aprender a ensamblarlas”, cuenta Cynthia. Uno de los asuntos a tratar es la asistencia psicológica gratuita, tanto para los padres como para los/as niños/as. En un principio Cynthia y Pablo debían llevar a los dos nenes al psicólogo cuatro veces al mes. Económicamente para la pareja, era complicado.

Pero más allá de esto, los juzgados y organismos que se encargan de controlar y llevar a cabo adopciones en nuestro país no solo son heterogéneos, sino que tampoco dan a basto para cumplir con este tipo de obligaciones. Las consecuencias, indudablemente, las sufren los chicos/as. “Imaginate que a los chicos los sacan de su hogar, los llevan a vivir a otro lugar, los cambian de colegio varias  veces, en el medio es posible que sufran situaciones de maltrato y abusos; y que un día les dicen ‘mira estos quieren ser tus viejos’ . Y que después suceda que esos aspirantes digan que no lo/a quieren porque se porta mal”, señala Cynthia.

Y es que ella lo sufrió en carne propia. Al comienzo sus hijos adoptivos se portaban mal, contestaban. Pero por su parte, los chicos tuvieron que adaptarse a una familia con otras costumbres, a aprender a lavarse los dientes, a tener el “lujo” de usar pijama para ir a dormir. Todo era nuevo. “Uno como padre desde que se inscribe sabe lo que puede llegar a pasar, pero a veces hay situaciones que te sobrepasan y las emociones que te corren son muy fuertes”.

Lila, además de ser coordinadora de GAFA, es psicóloga. Desde los talleres que realiza desde hace 15 años trata de desmitificar la ‘maravilla’ de la maternidad y la paternidad. “Formar una familia se asume de por vida…y porque no va a poder tener cosas gratificantes y frustrantes”, declara. Cynthia explica que “muchos esperan que el primer día el chico venga corriendo y les diga ‘mama’ o ‘papa’. Pero ellos no te conocen…los padres adoptivos son extraños que llegan a su vida. Ese vínculo se trabaja, se crea y se construye como se hace con una amistad o el amor de una pareja”.

***

“Pensar la adopción bajo un nuevo paradigma”

Además de la noción del bebé sano, muchos postulantes desconocen de los innumerables casos donde grupos de hermanos son puestos en adopción. Generalmente desde la justicia se procura que permanezcan juntos. Del total de los anotados en el RUAGA, el 44% no acepta hermanos o hermanas, mientras que un 51% aceptan hasta dos hermanos o hermanas, y el 5% restante están dispuestos a recibir tres o más. Si se observan las convocatorias que se realizan desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, predominan los grupos de hermanos/as. De más está decir que sus edades no van de 0 meses a 1 año, sino que son pequeños o adolescentes.  Natalia Florido sostiene: “Hoy hay muchos niños y adolescentes que se encuentran viviendo con una familia gracias a que muchos adultos hicieron propio el desafío de pensar la adopción bajo un nuevo paradigma. Igual en la intensidad de afecto para dar, pero más amplio e inclusivo a la hora de permitir hacer realidad nuevas oportunidades.”

Las trabas burocráticas aún existen, eso está claro.  Florido enumera algunas de ellas: “la poca preparación y articulación de los equipos zonales; la cantidad de tiempo que pasan los chicos en las instituciones; la priorización en exceso de la familia de origen”. Todas son cuestiones que pueden imponer miedo a quienes piensan inscribirse en el listado nacional de adopciones. Lo cierto es que no todos los humanos están preparados para afrontar la crianza de un niño/a. Es responsabilidad, tanto del Estado como de los postulantes el prepararse e informarse. En definitiva los chicos y chicas que se encuentran en hogares y bajo la tutela del Estado, han transitado por situaciones y momentos de abandono y privación que indudablemente dejan una huella.

Hoy los hijos de Cynthia y Pablo tienen 12 y 14 años, viven en Ushuaia y hace unos meses recibieron una nueva integrante a la familia, Sofía, esta vez de forma biológica. “No te voy a decir que es fácil, pero tampoco es imposible”, asegura Cynthia.

 

Fuente: EME PÉ

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